Gran Imaginador
mayo 16, 2021
Cine Literatura

Batman Begins

A principios de este año 2014, la revista Jot Down condujo una encuesta en su sitio web en la que preguntaba cuál era el mejor superhéroe de todos los tiempos. Entre los candidatos a tan honorífico puesto se encontraban algunos de los grandes superhéroes a los que hemos admirado (o no) en nuestras infancias y a cuyas adaptaciones cinematográficas seguimos asistiendo: Lobezno, Spiderman, Iron Man, Deadpool y, por supuesto, Superman. Sin embargo, el aplastante ganador de la encuesta fue Batman (Superlópez se llevó un meritorio segundo puesto), que curiosamente es el único de esa lista que no tiene superpoderes (si no contamos su más que abultada cuenta bancaria, claro).

Batman es el segundo superhéroe más longevo de la historia, después de Superman. La editorial DC publicó el primer número de las aventuras de Bruce Wayne, El caso del sindicato químico, en mayo de 1939, hace ya casi 75 años. Desde entonces, el personaje creado por el dibujante Bob Kane ha vivido infinidad de aventuras, se ha enfrentado a los más variopintos villanos, ha sido ayudado por una rica galería de personajes secundarios y ha conocido adaptaciones cinematográficas de todos los gustos y colores (esto último de forma literal).

Uno de los elementos más atractivos del cómic entendido como noveno arte y, en concreto, del género de los superhéroes es su similitud con los mitos clásicos. Al igual que ocurría con las diversas figuras mitológicas, cada superhéroe tiene una serie de características y circunstancias fijas, un corpus que lo define y mantiene su continuidad. Sin embargo, cada autor puede dar su propia visión sobre el universo del personaje, que puede entrar en contradicción con la visión de otros autores sin que ello cambie sustancialmente la esencia del héroe. Dentro del género, la editorial DC (en perpetua pugna con Marvel) ha sido la que más se ha arriesgado en las historias de sus personajes, principalmente Batman y Superman, tanto desde un punto de vista estético como de contenido de las historias. Algunos de los mejores guionistas como Frank Miller, Alan Moore o Grant Morrison han trabajado en las historias del Caballero Oscuro y el Hombre de Acero y sus obras se encuentran por derecho propio entre los mejores productos culturales del siglo XX.

El secreto del éxito de Batman como mito cultural moderno probablemente es su humanidad. Bruce Wayne es un tipo que presenció el asesinato de sus padres siendo un niño y que desde entonces ha jurado que se enfrentará al crimen hasta su último aliento. La guerra de Batman contra el Mal adquiere un carácter de cruzada, de guerra perdida de antemano. Sin embargo, la voluntad de Bruce Wayne, altamente entrenado en habilidades detectivescas y de combate, se mantiene inquebrantable. La historia de Batman es la historia de una constante superación personal por parte de su personaje principal quien, atormentado, va pulverizando sus propios límites hasta el extremo. De ahí que nos guste tanto.

La madurez que adquirieron las historias del Caballero Oscuro en los años 80 no se trasladó a las adaptaciones cinematográficas de forma inmediata. La primera película sobre el universo Batman fue, obviamente, Batman (Tim Burton, 1989), con Michael Keaton como Bruce Wayne y Jack Nicholson interpretando al Joker. Se trataba de una adaptación entretenida, con una interesante ambientación y una gran banda sonora de Danny Elfman. Aunque no se tomaba en serio al personaje y violaba de forma bastante gratuita la norma fundamental de nuestro héroe (Batman NO mata), parece que la presencia de Jack Nicholson y las escenas de acción salvan el conjunto. Desafortunadamente, no ocurrió lo mismo con las siguientes películas que se realizaron en los 90. Tim Burton volvió a dirigir a Michael Keaton en Batman returns, que era bastante inferior a la primera a pesar de la presencia de Danny DeVitto y Chistopher Walken. No obstante, la hecatombe llegó con las películas de Joel Schumacher, el peor villano al que se ha tenido que enfrentar Batman y el que más cerca ha estado de destruirle. Batman forever y Batman y Robin son espectáculos inaguantables, con actuaciones histriónicas y una estética psicodélica mareante. Y pezones en los trajes de Batman y Robin.

En 2005 llegó la salvación cinematográfica del personaje. El británico Christopher Nolan, que había sorprendido a propios y extraños con Memento (2000) e Insomnio (Insomnia, 2002), se hacía cargo del personaje en Batman begins (Ídem, 2005). Junto con David S. Goyer, el guion de Batman begins hacía una propuesta oscura y atrevida, muy influenciada por los nuevos cánones que imponía en el cine de acción la saga Jason Bourne. DC, aliada con Warner, volvió a estar a la altura y permitió que la faceta cinematográfica de su personaje se convirtiera en adulta, como ya lo había hecho el cómic. El resultado fue una película de una gran calidad, con un guion sólido y unos personajes magníficamente construidos e interpretados por un impresionante plantel de talentosos actores. Pero, sobre todo, se trataba de una película que se tomaba en serio al personaje.

Esta primera entrega de lo que se convertiría en una trilogía se centraba en el origen del dolor de Bruce Wayne y de cómo ese sufrimiento le llevó a convertirse en Batman. La premisa clave del éxito del relato, aparte de tomarse en serio al personaje, era hacer verosímil a Batman y a todo aquello que le rodea. Nada de diseños extravagantes, nada de armas extrañas de los malvados, nada de gadgets inútiles. Instrumentos funcionales, violencia realista y villanos con objetivos tangibles.

A continuación trataré algunos aspectos individuales de la película, que muestran cómo Nolan pergeña de modo brillante una concepción del personaje que se iguala a las de los mejores autores de cómics:

La influencia de los cómics: La visión que tiene Nolan de Batman no es completamente original (ninguna lo es), sino que está influenciada por ciertos cómics más o menos conocidos. Se pueden señalar principalmente dos: The Man who falls (Dennis O´Neill: Guion; Dick Giordano: Dibujante, 1989) y Batman: Year One (Frank Miller: Guion; Dave Mazzuchelli: Dibujante, 1987). La primera es una historia corta y poco conocida en la que se detallan algunos datos del origen de las habilidades de Batman. Así, vemos que su destreza en combate le es transmitida por el maestro coreano Kirigi, mientras que el detective Henri Ducard le enseña los secretos de la caza del hombre. La película recupera la figura de Ducard, que asume la función de maestro espiritual y de artes marciales de Wayne y que más tarde se revelará como algo completamente distinto. Está interpretado por Liam Neeson, al que se le da muy bien lo de dar vida a mentores.

Por su parte, Year One es uno de los cómics más afamados y reputados de todos los escritos sobre el Caballero Oscuro y es la principal referencia en cuanto al origen del personaje. En él se narra el asesinato de los padres de Bruce Wayne, cómo el dolor le lleva a buscar venganza y cómo la rabia cristalizará en la creación de Batman. Además, también se cuenta el primer año en Gotham del policía Jim Gordon, verdadero protagonista de la novela gráfica, y sus esfuerzos por mantenerse íntegro y luchar contra la corrupción. La película recoge los primeros pasos y errores de Bruce Wayne y sus iniciales enfrentamientos con la policía, así como la soledad de Gordon en el departamento de policía. Aunque suaviza un tanto el tono existencialista del cómic, mantiene la visión de Gotham como un lugar corrupto, sucio y decadente. También toma del cómic la subtrama de la mafia, con el capo Carmine Falcone (Tom Wilkinson) como líder del inframundo gothamita. Se trata, en definitiva, de un apoyo estructural en dos de las publicaciones que marcan de forma más distintiva la continuidad del héroe, y cuya adaptación realiza Nolan con sabiduría.

Bruce Wayne y el origen de Batman: La elección del actor encargado de interpretar a Bruce Wayne es una prueba evidente de lo que pretendían Warner y DC cuando lanzaron este reboot. Allá por 2005, Christian Bale era uno de los actores jóvenes con mayor proyección, y su talento se ha confirmado a lo largo de estos años. El trabajo que realiza en Batman begins es sólido y matizado. Logra construir de forma creíble la evolución desde la rabia y la sed de venganza por la muerte de sus padres hasta la sabiduría que le otorgan tanto Ducard con su entrenamiento como Rachel Dawes con su comprensión. Nolan y Goyer alteran un tanto las circunstancias del origen de Batman en aras de conseguir un guion sólido y cerrado. El canon del universo Batman establece que Thomas y Martha Wayne son asesinados en Crime Alley a la salida del cine, a donde habían llevado a Bruce a ver El signo del zorro (que se estrenó en 1939). Sin embargo, en Batman begins los Wayne están presenciando la ópera Fausto cuando Bruce pide a su padre que se vayan, porque los murciélagos que aparecen en escena le asustan. Este miedo está justificado por la caída que sufre en un pozo lleno de estos desagradables animales en los alrededores de la mansión Wayne. De esta forma, Nolan añade a las desgracias de Bruce un complejo de culpabilidad. La adopción del murciélago como tótem tiene un carácter purgador, ya que Bruce utiliza su propio miedo y su propia culpa y los vuelve contra sus enemigos.

Ra´s al Ghul (en este apartado hay spoilers): Ra´s al Ghul es uno de los más terribles enemigos de Batman en cuanto a la magnitud de sus recursos y al alcance de sus planes. Sin embargo, el tratamiento que ha tenido en los cómics nunca me ha parecido del todo satisfactorio. Es definido como un ecoterrorista que quiere devolver a la Tierra a un estado primigenio en el que no esté corrompida por el hombre, pero sus objetivos y sus planes no llegan a estar casi nunca definidos de una forma tangible. Además, es un personaje que ha vivido siglos porque renace en las fosas Lázaro, pozos de su propia creación que le alargan la vida, y este es un elemento sobrenatural que no le sienta bien al universo Batman.

El tratamiento que hacen Nolan y Goyer del personaje mejora en gran medida esta concepción del cómic. Los responsables de la película colocan a Ra´s al frente de una organización secreta y ancestral que tiene un objetivo muy concreto y de trascendencia histórica: derribar las civilizaciones que han entrado en decadencia y lastran el desarrollo del mundo. Esta Liga de las Sombras que crea Nolan (puede que vagamente influido para la Orden de St. Dumas a la que pertenece Azrael) otorgan a al Ghul un móvil poderoso e, incluso, bello. Además, hacer de Ra´s el mentor de Bruce Wayne es una decisión acertada, por dos razones: porque se consigue un efecto sorpresa hacia la mitad de la película cuando Ducard revela su verdadera identidad; y porque sirve para poner en forma una especie de relación paterno-filial que siempre ha estado ahí en el cómic, pero de una forma etérea. El único problema que tiene la construcción de este Ra´s al Ghul es su final, ya que el hecho de que Batman le deje morir es una violación bastante grave de la regla, aunque esté justificada en cierto modo. Por lo demás, impecable y con una magnífica interpretación de Liam Neeson, como es habitual en él.

Scarecrow: El profesor Jonathan Crane siempre ha sido un villano de segunda fila en el universo Batman, un escalón por debajo de psicópatas como Ra´s al Ghul, Bane o el Joker. Por ello, su subordinación a Ra´s en la película es correcta: es el bad guy de la primera mitad del filme junto con el mafioso Falcone y preparan la oportuna llegada de al Ghul, que supone un crescendo en la tensión. Por otro lado, es un ejemplo más de la vocación de verosimilitud de la película: en lugar de llevar el estrafalario disfraz de los cómics solo se pone una máscara que potencia los efectos de su toxina del miedo. Cillian Murphy interpreta con solidez a un personaje que, simplemente, está donde debe estar y cuando debe estar.

Rachel Dawes: Hasta donde un servidor conoce, el personaje femenino principal de las dos primeras películas de la trilogía no tiene un homólogo en el mundo gráfico. A primera vista, podría parecer que es una concesión romántica al estudio. No obstante, hay una serie de personajes femeninos en el universo Batman que podrían cumplir esa función (como ocurre en The Dark Knight Rises, por ejemplo). El carácter ad hoc de Rachel permite a los creadores de la película atribuirle una serie de funciones que son necesarias para el desarrollo del relato y que difícilmente podría desempeñar otro personaje ya instalado en el imaginario colectivo. En esta primera entrega del Caballero Oscuro, Rachel es a la vez destinadora de la acción y bien amado que se persigue. Es destinadora porque su comprensión y su fuerza moral permiten que Bruce Wayne cambie completamente su modo de pensar inicial y adquiera esos férreos límites éticos que van a definir su actividad como héroe. Por otro lado, es bien amado porque constituye un horizonte alcanzable para Bruce, una razón por la que conseguir la victoria final: poder estar con la mujer a la que ama. Es una lástima que el miembro más flojo del reparto, Katie Holmes, no supiera interpretar a Rachel con toda la fuerza que requiere esta pieza clave en los resortes de Batman begins.

Jim Gordon: Si tenemos que comparar al Gordon de Year One con el Gordon de Batman begins, la versión cinematográfica es más floja. En Year One, Jim Gordon tiene el mismo grado de importancia que Bruce Wayne y vehicula el mensaje existencialista que transmite el cómic de Miller. Además, aparecen facetas suyas que matizan un tanto la tradicional visión de Gordon como el policía honrado a machamartillo, como la paliza que le propina a su compañero corrupto Flass o su aventura con otra policía, Sarah Essen. El retrato que se hace de él en Batman begins no va más allá del aislamiento que sufre en un departamento corrupto, ya que se niega a recibir sobornos y a extorsionar; y del problema que supone para su conciencia la irrupción de Batman, que es un vigilante ilegal, pero que a la vez es el elemento de lucha contra el crimen más eficaz que se ha conocido en Gotham. No obstante, esta construcción preliminar sienta una sólida base para trabajar el recorrido de Gordon como personaje a lo largo de la trilogía, uno de los que más desarrollo tiene y de los más interesantes. Ayuda, claro, que el elegido para interpretar al futuro comisario sea Gary Oldman, que está estupendo en el papel.

Lucius Fox: En la continuidad del universo Batman, Lucius Fox aparece en un momento determinado para ser el factótum de Bruce Wayne tanto en Empresas Wayne como en la Fundación Wayne, dedicada a labores sociales. Fox es un hombre honrado, hábil y eficaz, pero no conoce nada de la doble vida de su jefe, al que considera un playboy fatuo aunque con un buen fondo escondido. En la trilogía de Nolan, Lucius Fox sí que conoce las actividades nocturnas de Wayne y su función es muy parecida a la de Q en las películas de Bond: proporciona al héroe los cachivaches necesarios para el desarrollo de su actividad, y ya. El de Fox es el personaje más plano y accesorio de toda la saga, lo cual es una pena teniendo en cuenta que está interpretado por Morgan Freeman, quien da la sensación de “yo pasaba por aquí, y ya que estoy te doy este tanque tan chulo”.

Sin embargo, ya que estamos con el pobre Lucius, aprovecharé y hablaré rápidamente de los gadgets que usa Batman en las películas de Nolan. Como proponíamos en la introducción, no se trata de aparatos estilizados con apariencia gótica (en el caso de Tim Burton) ni de objetos psicodélicos, inútiles e inverosímiles (en el caso del Innombrable Schumacher), sino que los instrumentos de este nuevo Caballero Oscuro destacan por su funcionalidad. La armadura que lleva no es un traje de goma con pezones y los abdominales marcados, sino que está hecha de Kevlar (el material de los chalecos antibalas) y diseñada para soldados en situaciones de combate. De igual modo, la capa no está ahí porque quede chula, sino que está de un tejido que permite a Wayne planear a voluntad. Por último, el Batmóvil no es un coche estilizado con formas estéticamente bellas, sino que se trata de un tanque blindado, hecho para aguantar petardazos.

Alfred: El fiel mayordomo de la familia Wayne es uno de los personajes secundarios más habituales del universo Batman. En su currículum (si lo tuviera) podríamos encontrar que trabajó como actor en la escena británica, fue médico de campo en la Segunda Guerra Mundial y posteriormente se unió al SAS (servicios de inteligencia británicos), para después entrar al servicio de la prominente familia de Gotham. Sus conocimientos médicos y sobre espionaje resultan vitales en la cruzada de Batman, así como su inquebrantable lealtad y su sardónico sentido del humor, que sirven para poner los pies en la tierra al siempre oscuro Bruce Wayne. En las películas no se hace casi hincapié en esa faceta médica, y en The Dark Knight se hace una referencia de refilón a su pasado en el espionaje. No obstante, el personaje que construyen Nolan y Goyer y que interpreta con brillantez Michael Caine (¿qué esperabais?) es, a la vez, bello y funcional. Es una de las referencias paternales que tiene Bruce Wayne y, junto con Rachel Dawes, ejerce de guía moral del héroe y de legado de su padre en la Tierra. Intenta equilibrar los objetivos de Batman y la vida de Bruce Wayne para que este no sea devorado por su alter ego y, si lo considera necesario, reprende (educadamente) a su jefe. En The Dark Knight se diluye un tanto su presencia, pero en la tercera entrega de la saga volverá a tener un papel secundario pero intenso.

Aquí termina la primera parte de este análisis sobre la trilogía de Batman de Christopher Nolan, y que corresponde a Batman begins. Continuará con otros dos artículos sobre The Dark Knight y The Dark Knight Returns.

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